Hace poco me encontré pegadazo a la nueva temporada de Narcos, una serie basada en hechos reales con elementos de ficción, pude haber buscado en Wikipedia lo que pasaba con cada personaje, pero decidí dejarme llevar por la serie y sorprenderme con cada capítulo, hice lo mismo con los spoiler de Game of Thrones que salieron días antes del 6to capítulo, en la que además ignoré comentarios sobre “cómo un cuervo vuela tan rápido?”.

¿Saben por qué? Porque me gusta disfrutar esa magia que tienen las historias de llevarnos de la mano por el camino que han construido.

Y por eso me cuesta mucho entender a tanta gente “bookeando” en Facebook, diciéndole a las empresas lo que tiene que hacer, usando términos que nunca debieron salir del backstage de una empresa de lucha (jobber, heel, face, push, etc)

Me cuesta entenderlos porque no se suele escuchar al público diciendo “esta actriz debería impostar más la voz si va a ser la villana, y el galán debería ser el jardinero, es más guapo”. Usualmente te sientas y disfrutas; algo que no creo hagan muchos de los que dejan comentarios llenos de “ideas” o quejas sobre el trato a tal o cual personaje.

Y con las empresas de lucha libre nacional el caso solo empeora, niños que le dicen bulto a un luchador  de 90 kgs y un move-set colmado de patadas y palancas, viejos que comparan a cada luchador con una súper estrella de WWE (“Stone Cold de puente camote, Undertaker de Comas”), quizá es su manera de divertirse, pero no la entiendo.

Me los imagino aburridos, incluso frustrados, al no ser ellos quienes están en el spotlight, pensando en que ellos lo harían mejor, si es que lo hicieran en lugar de seguir ahí sentados y aburridos.

La lucha para mi es divertida, porque me dejo llevar por lo que me quieren contar, por cada rivalidad, bien o mal construida, por cada lucha que alimenta esas historias, por cada héroe o villano al que me nace amar u odiar.

Y sí, como les pasa a todos, al ir creciendo comencé a notar la habilidad de ciertos luchadores, su talento y capacidad dentro del ring (ver luchas con luchadores al lado ayudó bastante) pero intento que eso no opaque esa magia de la que hablaba al comienzo. Me gusta ser “ingenuo”, me gusta “creérmela” aunque el mundo y Dave Meltzer siguen desmenuzando este lindo mundo, en luchas de 3 estrellas.

Escribiendo este artículo entiendo finalmente porque la lucha gringa y la mexicana me atraen más que la japonesa; porque entiendo sus historias y siento más cercanos sus personajes.

Es con esa ingenuidad que escribiré aquí, luego de cada evento al que vaya o vea por tv, mi humilde opinión. Espero sea de su agrado.

 

PD: Saludos a Lunatic J y saludos a Luis Pedro.